Nueva obra subraya esfuerzos diplomáticos de la República española en México

EFE

México fue el único país occidental que mostró un apoyo sin concesiones a la República en guerra contra las fuerzas franquistas, lo que llevó a los diplomáticos españoles a sentar, sin acabar aún el conflicto, las bases del futuro exilio republicano, explica el historiador Ángel Viñas en su último libro.

Este catedrático y diplomático ha dirigido la obra coral “Al servicio de la República, diplomáticos y guerra civil”, que reúne los trabajos de ocho historiadores, entre ellos él mismo, sobre la labor de la poco conocida diplomacia republicana en tiempos de la Guerra Civil española.

Uno de esos estudios es el del historiador Abdón Mateos, que abunda sobre los esfuerzos diplomáticos españoles realizados en esa época en México, y sobre los que también comenta Viñas en una entrevista con Efe.

Según subraya Viñas, este libro, impulsado por el actual ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quiere “recuperar la memoria de los hombres y mujeres del servicio exterior español que sirvieron fielmente a la República”.

El catedrático explica que el principal reto con el que se encontró el menguado servicio diplomático de la República al comienzo de la Guerra Civil fue el tratar de convencer a los principales gobiernos occidentales de que tomaran partido en contra de las tropas rebeldes lideradas por el general Francisco Franco.

El objetivo era obtener no sólo apoyo político internacional, sino sobre todo recibir material de guerra con el que armar al caótico ejército republicano.

Fue entonces cuando la República descubrió que tenía menos amigos exteriores de los que creía y que la mayor fidelidad la encontraba precisamente en México, antes de que llegara la Unión Soviética con mucho apoyo, pero con unos intereses bien marcados.

México, destaca el catedrático español, “suministraba armas en la medida de lo posible, pues no era un país con mucho armamento”.

No obstante, subraya el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, pronto las embajadas y representaciones de México en el exterior “se pusieron al servicio de la República para canalizar las compras de armas” y el suministro de “productos alimenticios que hacían mucha falta en España”.

Viñas insiste en que “más importante fue el apoyo político y diplomático” de México hacia la España republicana.

“En la Sociedad de Naciones son pocos los que hablaban a favor de la República española. México lo hace desde el primer momento”, resalta el autor de “La Alemania nazi y el 18 de julio”, y “El oro español en la Guerra Civil”.

Según Viñas, esta buena sintonía entre el régimen republicano y el Gobierno mexicano facilitó los contactos que algunos diplomáticos del Madrid sitiado por las tropas franquistas mantuvieron con el Ejecutivo de Lázaro Cárdenas para despejar el camino de un futuro exilio español en el país azteca.

El que era presidente del Gobierno de la República desde 1937, Juan Negrín, mandó en 1938 a México a Juan Simeón Vidarte, uno de sus hombres de confianza, “a que hiciera una exploración con el presidente (Lázaro) Cárdenas para ver si éste estaba dispuesto a aceptar la entrada masiva de republicanos españoles, previendo ya entonces la derrota”, señala Viñas.

“Cárdenas, desde luego, dice que sí. México fue uno de los países que desde el primer momento acepta esa llegada (de exiliados), aunque al principio de manera discreta para no fomentar el derrotismo en España”, agrega.

El autor de la Trilogía sobre la Guerra Civil Española (“La soledad de la República”, “El escudo de la República” y “El honor de la República”) cuenta que por entonces el papel de Negrín “no estaba ya en conseguir la victoria”.

Negrín quería simplemente “mantener la resistencia: primero para ver si podía lograr que las potencias occidentales imponían un armisticio a Franco y, segundo, para que esos países pudieran darse cuenta de que el enemigo no era la URSS sino el fascismo” y nazismo de Italia y Alemania.

El entonces presidente legítimo de España “tenía razón al adoptar esas estrategias. Lo que ocurrió es que la República no resistió”, ni siquiera con el apoyo de aliados como la URSS o México, describe Viñas

 ADN.es  /  08/06/2010

Editado por Marcial Pons Historia

Al servicio de la República. Diplomáticos y guerra civil

Ocho reconocidos historiadores españoles se han dado cita en esta obra colectiva para documentar el cerco al que se vio sometida la República por parte de las democracias occidentales y que desembocó en la imposibilidad de obtener armamento y apoyo diplomático salvo de la Unión Soviética y de México. El lector encontrará una reconstrucción de las consecuencias administrativas y orgánicas que la sublevación militar produjo en el servicio exterior español. Se examinan las actuaciones republicanas a través de las embajadas más importantes (Londres, París, Washington, Moscú, Praga, Berna y México) y aspectos hasta ahora desconocidos, como la composición y desarrollo de una nueva carrera diplomática o el revés sufrido por la diplomacia del gobierno republicano en la capital británica. Sobre todo ello gravita el problema con que se enfrentaron los grandes cuerpos del Estado y el diplomático en particular: ¿hacia dónde debían tender sus lealtades? Esta novedosa investigación se publica como homenaje a quienes no dudaron en situarse del lado del que entonces fuera el Gobierno legítimo.

La obra incluye un prólogo de Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores, y textos de Julio Aróstegui, titulado “De lealtades y defecciones. La República y la memoria de la utopía”; de Ángel Viñas, sobre “La gran estrategia política exterior de la República”; de Enrique Moradiellos, con título “La embajada en Gran Bretaña durante la guerra civil”; de Ricardo Miralles, centrado en “El duro forcejeo de la diplomacia republicana en París. Francia y la guerra civil española”; de Soledad Fox, titulado “Misión imposible: la embajada en Washington de Fernando de los Ríos”; de Elena Rodríguez Ballano, sobre “Un socialista y una atalaya del SIDE en Berna”; de Matilde Eiroa, centrado en “La embajada en Praga y el servicio de información de Jiménez Asúa”; y de Abdón Mateos, sobre “Gordón Ordás y la guerra de España desde México”.

Ángel Viñas, que ha dirigido esta edición, es catedrático de la Universidad Complutense. Historiador de la guerra civil y el franquismo, ha compaginado tareas diplomáticas en España y la Unión Europea con una intensa labor publicística que se ha reflejado en los últimos diez años en media docena de libros individuales, tres como coautor y dos más como editor.
Infoenpunto.es  /  06/06/2010

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