Velas encendidas contra la impunidad del franquismo

CORAL BRAVO

Sobre España pesa la vergüenza y la obscenidad de ser el único país europeo en el que no se ha hecho efectiva una Ley de Memoria que restituya la dignidad a las víctimas del fascismo franquista. El siglo XX europeo fue un siglo convulso en el que, en su primera mitad, casi todos los países fueron víctimas de guerras, represiones y totalitarismos exterminadores. España no fue la excepción, aunque, sin embargo, la excepcionalidad trágica española reside en los largos cuarenta años que duró la dictadura de Franco.

En el resto de países europeos, tanto ciudadanos como instituciones del Estado, de manera unánime y consensuada, han condenado sus fascismos y han hecho efectivas leyes de Memoria y de reconocimiento a las víctimas. ¿Se entendería, por ejemplo, que la derecha alemana se negara a condenar los crímenes del nazismo? Pues eso ocurre en España, donde estamos presenciando la oposición de la derecha y de la Iglesia española a admitir ese reconocimiento histórico y moral a los damnificados -que fueron muchos- de una barbarie que todos, salvo verdaderos fanáticos perturbados, deberíamos condenar. Como dice Carmen Negrín, nieta del último Presidente de la II República española, España es el único país que no se arrepiente de su fascismo. 

Ante la resistencia obstinada de esos sectores que pretenden la impunidad del terror franquista y que obstruyen de manera sistemática el cumplimiento de la Ley de Memoria aprobada en el Congreso de los Diputados en octubre de 2007, diversos colectivos de ciudadanos, políticos e intelectuales pretenden llevar a cabo esa labor de restitución moral que debería ser competencia del Estado. Es el pueblo, son los descendientes de fusilados, encarcelados, enterrados en campos y cunetas sin nombres ni apellidos, son los ciudadanos demócratas y decentes y los defensores de los derechos humanos los que continúan en ese empeño de resarcir la memoria, como colectivo, de todos aquellos que murieron por haber defendido la legalidad vigente que era la republicana. 

La Plataforma contra la Impunidad del franquismo (www.contralaimpunidad.com) es uno de esos colectivos que, compuesto por cientos de ciudadanos que pretenden que se
salden esas grotescas cuentas pendientes de la historia, llevan a cabo iniciativas, manifestaciones y actos de reconocimiento a tantas víctimas de la injusticia, de la violencia y del horror. 

Porque, tras la victoria del fascismo que acabó con la legalidad de la II República española, y una vez iniciado el nuevo régimen dictatorial con Franco como cabeza visible, fueron casi 200.000 personas las que fueron asesinadas por motivos ideológicos en la posguerra, y, de un modo u otro, las muertes no cesaron hasta el final de la dictadura. Y fueron alrededor de 135.000 niños los que la dictadura secuestró por ser hijos de “rojos” que, tratados como ganado, fueron adoctrinados en instituciones religiosas y entregados a familias adeptas al régimen, convirtiéndoles en quienes no eran. 

Y fueron tantas y tantas las atrocidades que nos han ocultado y que los historiadores franquistas se encargaron de dejar en la oscuridad de la ignorancia, que no podemos menos que solidarizarnos con muchos miles de españoles que sufrieron el terror en sus carnes, ya por la muerte directa, ya por vivir en el estigma, el miedo y la miseria física y mental permanente. Los datos están ahí; no hay más que acceder a las investigaciones honestas que diversos historiadores de prestancia acreditada han llevado a cabo en los últimos años. 

Pero España sigue, vergonzosamente, sin arrepentirse de su fascismo. Porque existen algunos sectores (el PP entre otros) que hablan de reabrir heridas que nunca, en realidad, cerraron, pero que no condenan el terror. Y existe una Iglesia que insulta a Saramago recién muerto, por ser alguien comprometido con la libertad y con los derechos de la gente, pero que sigue haciendo misas en honor a un dictador que asesinó a miles de españoles. Y existen absurdos botarates comprados a sueldo que, haciéndose pasar por historiadores, cuentan una historia falsa que pretende tapar la verdad. Tanto esfuerzo no se entiende a no ser que lo que haya que tapar sea mucho. Sin embargo, como decía Rubén Darío en sus versos, la verdad es y será siempre la verdad, por más que la oculte el cieno. 

Contra la impunidad de los crímenes de la dictadura, en honor a las víctimas de ese horror que duró cuarenta años, el próximo sábado día 26 a las 22,00 H., en la Puerta del Sol de Madrid, habrá una concentración nocturna con velas encendidas en recuerdo y homenaje a los miles de hombres y mujeres que dejaron su vida por defender la razón, la democracia y la libertad. Porque la verdad es y será siempre la verdad, “por más que la oculte el cieno”. 

Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

EL PLURAL  /  25/06/2010

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