Nuevas peleas internas manchan la refundación de IU

La crispación está al rojo vivo en Euskadi y Balears se ha partido en dos

La cohabitación en IU siempre cuesta. Nunca es sencilla, ni siquiera en estos tiempos de paz en la dirección federal. Porque cuando se tapa una gotera, aparece otra. Ahora, una vez apaciguado el fuego cruzado entre el PCE e IU en Asturias, han estallado los conflictos en dos federaciones pequeñas, Euskadi e Illes Balears. Aunque la estabilidad interna no se quiebra, dirigentes de todas las familias reconocen que es una “muy mala noticia” a tres semanas de la asamblea de refundación.

La crispación en Euskadi se remonta casi a la elección de Mikel Arana como nuevo líder tras las autonómicas de 2009, cuando Ezker Batua cayó del 5,37% al 3,51% y perdió dos de sus tres diputados. La tensión entre Arana y el ala afín al ex coordinador Javier Madrazo fue in crescendo, hasta que el pasado 21 de mayo este sector logró que se sustituyera en el Consejo Político a las nueve personas que habían cambiado de bando.

Como defiende Serafín Llamas, el escudero de Madrazo, se activó el pacto antitransfuguismo firmado en la VII Asamblea de EB (2008) por los que componían esa lista, de forma que, si alguno se separaba del criterio acordado por la corriente, renunciaba a su silla en el Consejo. La Comisión de Garantías avaló la decisión, pero los nueve afectados han ido ya a los juzgados.

Cambios de criterio los hubo. Arana, junto a nueve personas, integrantes de la lista de Madrazo en 2008, leyeron las elecciones como un toque de atención en lo interno, explica el coordinador a Público. “Hay reticencias a aplicar lo acordado: revisar la política de alianzas, abogar por una izquierda más real y no tan pegada al PNV”, con quien EB y Eusko Alkartasuna gobernaron de 2001 a 2009. A Arana lo apoyan el PCE y los críticos de Andoni Basterra (una familia llamada EPA).

La crisis en EB escaló en la última semana: hoy hay dos ejecutivas y dos consejos políticos

“Caemos en la ley del péndulo –opone Llamas–. De defender una cosa a la contraria. Quieren borrar el pasado, del que Arana participó [fue director de Servicios de la Consejería de Vivienda y Asuntos Sociales, en la práctica, su número dos]. No todo fue negativo. Además, están cerrados a coaliciones”. La disputa recae también sobre el control de los censos, que ahora coordina la dirección federal y que el sector madracista juzga como una “pérdida de soberanía de EB”.

Esta semana los hechos se precipitaron. Y para mal. El domingo, Madrazo dimitió como presidente de EB. El lunes, Arana destituyó a Llamas como coordinador de Presidencia y de Finanzas y a Sergio Fernández como secretario de Organización. El jueves, el ala madracista respondió con la convocatoria de un Consejo Político en el que planteó una dirección “paritaria y plural”. En otra zona de la sede de EB, se celebraba otro Consejo Político, dirigido por Arana, que selló la remodelación de la ejecutiva decidida el lunes. Es decir, que hubo dos ejecutivas y dos consejos políticos. Hoy lunes 7 se prevé la reunión de los dos sectores para reconducir la crisis.

Soberanismo o ‘federalidad’

El sábado nació en Balears Iniciativa d’Esquerres, e IU cambió a Esquerra Alternativa i Verda

En Illes Balears –federación con mayoría de IU Abierta, como Euskadi–, la tensión se liberó vía ruptura. El coordinador regional, David Abril, lideró el proceso de refundación en las islas. Durante el debate, el sector de Esquerra XXI –al que se adscribía la consellera de Asuntos Sociales del Govern balear, Fina Santiago– pidió que se discutiera si seguir en IU o no. El ambiente se calentó, se cruzaron acusaciones de manipulación de censos y al final Abril dimitió y se marchó de IU con la corriente soberanista. Con él se fueron Santiago y Miquel Roselló, vicepresidente del Consell de Mallorca y consejero del Departamento de Cooperación Local e Interior.

La fractura afecta por ahora a la isla capitalina, y no a Menorca e Ibiza-Formentera, que han quedado fuera del contagio. Tampoco es una división de dos mitades exactas. Los que se han quedado en IU calculan que se han ido en torno a una veintena. 

El sábado un centenar de personas constituyó la nueva formación, Iniciativa d’Esquerres, un partido “asambleario, más rojo y más verde, que no sólo quiere parecer diferente, sino serlo”, describe Abril, el nuevo coordinador. No descarta converger con IU en las próximas autonómicas, junto con el Partido Socialista de Mallorca [PSM] y ERC, para así reeditar el Bloc, aunque su referente actual más próximo es Iniciativa per Catalunya Verds (ICV). 

La otra parte de IU se reinventó el sábado: cambió de nombre –pasa de Esquerra Unida a Esquerra Alternativa i Verda-Esquerra Unida– y eligió líder en Mallorca, Albert Aguilera, concejal de gobierno en Sencelles (Mallorca). Eberhard Grosske, segundo teniente de alcaldesa en Palma y responsable federal de Política Municipal, niega “injerencias” de Madrid y acusa a los escindidos de crear un “proyecto que no es autónomo, pues se irán con los nacionalistas del PSM”. Con Grosske y Aguilera se quedaron Manuel Cámara, secretario federal de Organización de IU con Gaspar Llamazares al frente, y Emylse Mas, coordinadora de la formación en la capital del archipiélago.

Del acuerdo de Asturias al ‘agujero’ de Jaén

En abril, llegó el acuerdo clave para la paz en IU: el PCE retiraba todas las acciones judiciales contra IU Asturias y se procedía a la integración de los expulsados, ahora en trámite. Al mismo tiempo, se oficializaba el “aislamiento” del todavía coordinador de los comunistas asturianos, Francisco de Asís Fernández Junquera, como describen desde la federación del Principado.

En Jaén, en cambio, el problema sigue enquistado entre el PCE y la corriente crítica, fiel al legado de Julio Anguita. En la asamblea provincial de IU en marzo se reeligió a Luis Segura de coordinador, con el rechazo de los críticos.

En Málaga, el edil Antonio Serrano y decenas de afiliados abandonaron IU en abril. El concejal había sido echado por la dirección andaluza tras discrepar con el portavoz municipal, Pedro Moreno, aunque después la Comisión Federal de Garantías anuló la expulsión.

Félix Taberna, uno de los grandes apoyos de Llamazares en su etapa como coordinador, anunció el miércoles 2 de junio que dejaba IU Navarra para centrarse en una plataforma cívica por el cambio en la Comunidad Foral.

Publico 10/06/2010

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Guillermo Pomar. Un histórico del movimiento vecinal

´La reforma realizada en sa Gerreria fue un movimiento de especulación

Guillem Pomar Llambias

´Durante 10 años estuvo en la Asociación de Vecinos de Canamunt: “Fui la voz crítica”, asegura

LOURDES DURÁN. PALMA. Guillermo Pomar es de ciudad, ciudad. Palma. De su centro histórico. Nacido en la clínica, ya desaparecida, de Santa Catalina, criado en la calle Missió, en la finca donde nació Josep Maria Llompart, y después vecino de la calle Rubí hasta su actual domicilio en Vidriera, ha sido durante largos años un militante del asociacionismo vecinal. Concretamente de Canamunt, en los tiempos que se gestaba ´otra ciudad es posible´, por ponernos contemporáneos en los eslóganes. Compartió lucha con Marisol Fernández, Pepa Bueno, Eberhard Grosske y Toni Sancho. Lamenta, y es de los pocos que lo dicen abiertamente, la reforma de sa Gerreria.

“Ha sido un desastre la reforma; además, de dónde se sacan eso de sa Gerreria. ¿Acaso les molesta a los modernos llamarlo barrio chino? Igual que el término casco antiguo, que tampoco entiendo”, inicia así su retahíla de críticas. Continua Pomar: “De la asociación, yo era la voz crítica. Estoy en contra de los aparcamientos subterráneos porque es una manera de derrumbar el barrio, y ¡como se ve, el tiempo me ha dado la razón!”

A su juicio, la remodelación de esta zona de Palma “ha sido un proceso de especuladores diversos y de una serie de políticos que se aprovecharon de su información privilegiada”.

De su experiencia en el movimiento vecinal –estuvo diez años en Canamunt– aprendió que “es necesario que la gente se movilice y actúe en grupo porque la unión hace la fuerza. Otra cosa es que las asociaciones no se puedan autofinanciar para así tener más independencia”. Guillermo Pomar juzga que “hoy en día, muchas de ellas han perdido independencia. Les gusta hacerse la foto, y muchos están poco informados”.

Aún recuerda las partidas de truc en La Bodegueta, con personas como Bernat Tomás, el librero, o Juan de sa Calatrava y Toni Rotger. “En los setenta, ochenta, había vida de barrio de verdad”.

No es ajeno al cambio de la fisonomía de una ciudad quien esté al frente de ella. En ese sentido no alberga dudas: “El mejor alcalde de Palma ha sido Ramón Aguiló. Fue honesto y su gestión fue positiva para la ciudad”. De su predecesor, Joan Fageda, pese “a compartir la afición por los toros”, apuntala: “De él ha quedado la reforma de sa Gerreria, y ya he dicho lo que opino de ella. Rehabilitar no es derribar”. Sobre Catalina Cirer es tajante: “Es una folclórica, una populista que prefiere disfrazarse de sor Tomaseta que enterarse de cómo funcionaba su equipo”.

Regresa a la contemporaneidad. Le toca el turno a la actual alcaldesa, Aina Calvo: “Tenía depositadas grandes esperanzas en ella que han acabado en desencanto. Me siento defraudado”.

Este funcionario –Pomar es inspector de Consumo–, fue muchos años antes un acicate en la vida nocturna de la ciudad a través de La Cueva del Sol. Por ese bar, montado junto a Carles Aguiló, y que apenas duró de 1974 a 1976, pasaron desde Agustí Villaronga, afines al antifranquismo, personas de juventudes comunistas, amigos de la Nova Cançó. “¡Corría el champán cuando murió Franco…!”

Cabe recordar su tránsito político. Pomar recuerda los tiempos en que “monté Esquerra Mallorquina con Paco Mengod, Grosske, Rosa Bueno, mestre Joan y otros”, pero antes estuvo en el PSM.

Ahora transita la ciudad sin perder detalle y asume: “La realidad te supera”.

DIARIO DE MALLORCA 11/04/2010

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Toni Rotger. Impulsor de la cultura popular en la calle. Con él regresó sa Rua

A Toni Rotger le gusta el carnaval, el aire levantisco del disfraz. Foto: L. Durán

He sido un víctima del intervencionismo y la oficialización de la cultura

La maquinaria de la cultura oficial engulle a personas como Rotger, un pionero en los festejos del común

LOURDES DURÁN. PALMA. Luce aún cabello y barba rojas tras el tintado que se hizo para convertirse en Jaume I en la sátira Don Jaume I el Conquistador, de Serafí Pitarra, pero Toni Rotger no es actor. Sus miras siempre han estado en “hacer cultura democrática” que, precisa, “no es lo mismo que democratizar la cultura; que es lo que hace el poder”. Rotger es uno de los personajes más carismáticos de Palma, concretamente de sa Calatrava. A él se le deben el regreso de sa Rua a la calle, los embriones del Festival de Teatro y la recuperación de las fiestas populares en su barrio. En sa Fábrica se gestó todo. Ahora, a sus 66 años, le relega la oficialidad, pero sus amigos y su propio tesón le mantienen en actividades como el Museo del Humor, entre otras.

–¿Qué queda de aquella Palma contestaria, irreverente y de cultura callejera?

–Te puedo hablar básicamente de sa Calatrava, un barrio muy popular, de trabajadores de pieles, que convivían con los de alcurnia como los Alcover, Maura, pero todo eso ha cambiado mucho, ha venido a vivir aquí gente con dinero y ha cambiado el sistema de convivencia. Cuando oigo ´hemos limpiado el barrio´, me entran escalofríos. ¡Eso es reaccionario! Dicho todo esto, me ponen de los nervios las posturas nostálgicas. Lo que han cambiado son los hábitos. Los niños ya no juegan en la calle, juegan con ordenadores. Cuando oigo ´cómo ha cambiado´, les digo: ¡Pues claro, qué puñetas, sobre todo nosotros, éramos jóvenes!

Y activos. Desde aquí surgieron revistas como ´Lavativa´, la imprenta Es Pes de la Palla, embrión de la cultura popular de los 70, teatro en la calle…
–Sí y aquí surgieron los primeros grupos ecologistas, las primeras asambleas de mujeres, la toma de la Dragonera, pero qué quieres, yo no soy un lletraferit, me he hecho en la calle. A los 13 años empecé a trabajar en la Casa del Hierro en la Costa del Duro y llegué a ser encargado. Después de aquello, la Obra Cultural Balear se quiso involucrar con la sociedad mallorquina. Se convirtió en los 70 en el refugio de muchos. Yo estuve allí y era el último mono, pero me consultaban. Palma fue un hervidero de iniciativas con personas como Bernat Homar, de Llibres Mallorca, Toni Maria Thomàs, en teatro, Pere Pavía, que trajo a Tamarit.

Imposible resumir, pero es inevitable recordar la representación de ´La torna´ de Els Joglars y la recuperación de sa Rua.
–Yo tenía contactos con Comediants y Els Joglars. Cuando éstos vinieron a Palma fui a verlos, y sólo hubo cuatro gatos en el Auditorium. Era octubre. Me resultaba incomprensible que para las fiestas de Sant Sebastià sólo se diera una conferencia y un recital, y yo les dije a Miquel Duran y Roman Piña, que estaban en Cort, que esto no eran fiestas populares ni nada. Les hablé de teatro de calle pero no entendían de qué les estaba hablando. Con todo, conseguí que Comediants montaran Catacrac en la plaza Major. Fue un éxito. En el año de La torna conseguí colocar una pequeña tarima en la plaza de Santa Fe. Estuvo a tope pese a estar vigilados por los de la Social y tener denuncias. Con los socialistas ya se oficializó la cultura de una manera más clara, y con el PP, ni te cuento. Me cuesta decirlo, pero he sido una víctima de ello.

–¿Víctima de la normalización?
–Del intervencionismo en la cultura. A ver, cuando llegaron los socialistas a Palma, ya habíamos recuperado a los xeremiers de sa Calatrava y Miquel Àngel Llonovoy empezaba. Ramon Aguiló nos cogió como grupo de animación, no subvencionados, que quede claro, pero esperábamos que el poder asumiera ciertas cosas y en lugar de eso se impuso el intervencionismo, que aún sigue. Un ejemplo claro es sa Rua. En sa Calatrava hicimos el carnaval con apenas medios. En los 80 ya se apuntó más gente y conseguimos 75.000 pesetas para los carteles y pagar a Leo Bassi para hacer espectáculo. Un año después, Joan Nadal nos comunicó que Cort se encargaría de sa Rua. No fue democrático, pero no nos arredramos e hicimos una convocatoria popular. La oficialización de la cultura es una manera de controlar y de mostrar que los recursos sólo son de ellos, el poder. ¿Qué se está haciendo con tanta infraestructura levantada, qué pasa con la tomadura de pelo de la plaza de la Artesania? Ahora Cort le entrega a empresas privadas lo que fue del barrio.

–¿Qué opina de Aina Calvo?
–Me gusta y su modelo de ciudad, también, pero está condicionada como todos los políticos. Eso de las comisiones, que tanto le gustan a Grosske, es otra manera de tener a la gente controlada

Diario de Mallorca

05/04/2010

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Intelectuales

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La victòria soviètica

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